Las cocinas en pisos de alquiler, una especie en peligro de extinción

Sobre mis legendarias visitas al Ikea, o “cómo un tipo que no se compra un lavavajillas por no ir a la tienda consiguió dar el pego diseñando cocinas”.

Las Cocinas en Alemania

Las cocinas de serie en los pisos alquilados eran, hasta hace unos años, como el Yeti en el Nepal: todo el mundo habla de ello pero nadie lo ha visto.

Resulta que aquí, cuando alquilas un piso tienes garantizado que tendrá paredes, ventanas y tal, pero no cocina (el baño, menos mal, siempre viene de serie), y tienes que patearte denodadamente Immobilienscout para encontrar un piso con cocina o bien ceder y comprarte una cocina a tu gusto.

Pero claro, uno paga el pato en la primera cocina que pilla. Te metes en un piso que costará unos 900 EUR de alquiler y pagas de golpe una fianza de dos meses más una cocina de 3.000 EUR (y voy de tirado aquí, una de esas de exposición que debe encajar en tu cocina sí o sí, y reza para que las conexiones en tu casa coincidan con las de exposición).

Y, al de un tiempo, vas y te cambias de piso. ¿Y la cocina? Ah, en eso no habías pensado, ¿no? Puedes empacar libros, ropa y demás, pero no te veo empaquetando el lavavajillas, por no hablar de bajar la lavadora por las escaleras (esos engendros que tienen una tonelada en la base para evitar que se muevan y cuyos diseñadores nunca piensan en pesos desmontables). Y si te llevas la cocina tienes el follón de desmontar y montar de nuevo la cocina en otro sitio, por no hablar de que los muebles coincidan.

Y claro, la opción B es endiñarle la cocina al que venga y volver a hacer una visita al Ikea o similar para amueblar el próximo piso, o bien comprar la cocina del inquilino que se va. Los caseros, por supuesto, no se meten en todo esto.

Yo veo la opción española mucho más cómoda. Si estás de alquiler en España generalmente es temporal y quieres tener cierta movilidad. Por lo que tengo entendido en otros países como Inglaterra o Francia es igual. Aquí lo diferente es que la cocina pertenece al inquilino, no al propietario, lo cual complica las cosas para el inquilino (para el propietario es más fácil, no se involucra en la compra o mantenimiento de la misma). Lo encuentro poco eficiente aquí en Alemania.

Afortunadamente la tendencia está cambiando y cada vez es más fácil encontrar cocinas amuebladas, aunque es posible que sea porque en esta ciudad hay mucho extranjero.

Mi experiencia personal

Recuerdo un piso que visité cuando me ubicaba en Alemania. Era bastante pequeño (menos de 50 metros) pero muy bien aprovechado. Me lo enseñó la casera mientras la inquilina (diría que una estudiante) empaquetaba sus cosas. El diálogo fue más o menos como sigue:

  • Casera: … y la cocina no viene incluída, se la compras a la inquilina
  • Yo: (la cocina era propocional al piso, cuatro electrodomésticos con buena pinta pero encimera pequeña) y… ¿cuánto cuesta?
  • Inquilina: la cocina son 3.000 EUR
  • Yo: …
  • Inquilina: y la campana de extracción de humos va aparte, son otros 1.500 EUR

Yo miré a la casera esperando que dijera que iba de guasa o así, pero la mujer no dijo ni pío. La campana era chula, pero no tenía remaches dorados ni nada por el estilo. No sé quién en su sano juicio se gasta tanto dinero (asumo que 4.500 EUR es por ser de segunda mano) en una cocina de un piso de alquiler, pero bueno, no iba a ser mi problema.

Al final encontré el piso en el que sigo viviendo. El casero me ofreció montar la cocina por 50 EUR más al mes y acepté de buen grado. Mirándolo retrospectivamente no fue una buena inversión, pero tampoco sabía cuánto me quedaría y opino que la cocina debería pertenecer al casero, y no al propietario. La compraron ipso facto, pues aquí pueden tardarte hasta tres meses en montártela. Sí, he dicho tres meses. Si tienes niños pequeños piénsatelo antes de  mudarte a un piso sin cocina.

Ikea

Total, que cuando renové los pisos tenía en mente alquilar a gente del trabajo, y estos quieren pisos con cocina, así que las incorporé a los pisos que todavía no tenían, que son el ático y el bajo.

Y me tocó ir al famoso Ikea, lo que sería en mi caso lo equivalente a que las ranas críen pelo. Estuve una vez para ver las cocinas y no más. Hay un montón de pijadas que puedes comprar para hacerte la vida más fácil pero uno tiene la sensación similar a entrar con hambre en una tienda de chuches: no necesitas realmente nada de lo que hay allí pero tienes muchas ganas de comprarlo. El resto de veces miré por Internet y fui a tiro fijo.

Intento #1: ático

Los áticos son pisos preciosos, con vistas a toda la ciudad, mucho sol y muy silenciosos… hasta que te pones a amueblarlos y ves que no hay forma de meter ese armario en una distribución trapezoidal.

El caso es que la cocina estaba en medio de un chaflán y el casero se había llevado los muebles consigo. Una de las paredes estaba cubierta por un armario hecho a medida que seguía todas las pautas del techo. Una preciosidad. Me tenía que esforzar con el resto de la cocina.

Por aquella época yo pensaba que Ikea era un sitio donde comprar sofás y que podías comer albóndigas a buen precio, para que os hagáis una idea de mi conocimiento de amueblado de pisos, mucho menos de cocinas. El caso es que me recomendaron Ikea para facilitar el reemplazo de piezas y porque son bastante económicos. Es muy raro diseñar una cocina de cero sin conocer a la persona que la va a usar. Bueno, en este caso las encimeras ya estaban allí, la puerta estaba en medio y no había mucha capacidad de innovación. Total que hice un plano por ordenador con el diseñador de cocinas de Ikea (muy bueno el programa). Comprobé también la altura de la encimera, por si acaso. 60 cm, justo la medida de los armarios. Las conexiones, eso es muy importante. “Checked”.

Compro los electrodomésticos y armarios, los envían a casa y los manitas que contraté se ponen a montarlo. Les dejé planos y todo. En esto que recibo una llamada: “oye, que esto no encaja”. ¡Qué raro!, ¿qué puede haber salido mal?

Pues resulta que los armarios son de 60 cm… ¡pero sin las patas! Así que, paradójicametne, los armarios de 60 cm no entran en una encimera de 60 cm. Qué curioso, ¿no?

Tuvimos que montar encimera nueva. Al elevar la altura los muebles estaban más juntos y ya no cabían. Lo siento por la lavadora, pero la tuvimos que mandar castigada al baño. Sigue allí.

Intento #2: bajo

Nada más entrar en la casa había dos puertas a la izquierda, una para el baño de señoras y otra para el de caballeros. La primera vez que lo ví pensé “qué raro, será por si a alguno le da un apretón y no le da tiempo a subir los tres pisos”. Resulta que antes, en lugar de peluquería, había una cafetería, y como no tenían mucho sitio montaron los baños quitándole espacio al piso de enfrente. De hecho los clientes accedían al baño a través de la escalera.

Total que me decidí a quitar los baños y devolver esa habitación al piso bajo, montando allí una cocina. Es increíble cómo los obreros pueden convertir un baño en una cocina, y abrir puertas donde sólo había muros.

En fin, que esta vez me decido a hacerlo bien. Ahora ya no hay excusa de techos de geometría compleja, encimeras para enanos o puertas en ángulo, y ya me sé el truco de los 60 cm. El obrero me dicta las medidas y lo meto en el supercalifragilisticuespialidoso programa de Ikea. Yo no entiendo de cocinas, pero ésta va a ser funcional: la esquina de la cocina va a ser todo encimera con leds para poder cocinar a media luz. Y también, tachán, tachán, con campana de extracción de humos que ¡realmente extrae los humos! Sí, esta los saca fuera del edificio, no como las campanas de pega que tiene todo el mundo aquí que absorben el aire de la comida y lo distribuyen uniformemente por toda la cocina. Bueno, por lo que me dicen si limpias la campana después de cada comida y reemplazas los filtros cada tres meses la cocina no huele, pero me da mucha pereza hacer eso.

Pues cuál fue mi sorpresa (de nuevo) cuando los obreros me llaman y me dicen (de nuevo) que no cabe. Yo ya paranoico, ¿será que no sé contar?

Pues, efectivamente, no sé contar. Al menos en alemán. Los alemanes tienen una forma de contar bastante peculiar. Para dictar el número 1.234 dicen: “mil doscientos cuatro y treinta”. Se conoce que cuando el obrero me dictó la longitud me dijo algo así como 3.326, y yo anoté 3.362. Vaya rebote que me cogí. Al final los obreros cortaron un poquito de allí, otro de acá y quedó bastante bien.

Electrodomésticos

Lo más complicado para mí es comprar electrodomésticos. No soy muy partidario de que buenas marcas impliquen obligatoriamente mejores componentes. Mi madre estuvo trabajando en una fábrica de electrodomésticos y todavía recuerdo lo indignada que estaba cuando se enteró de que fabricaban para distintas marcas en la misma empresa, es como si no hubiera diferencia. Yo muchas veces veo un frigorífico que vale el doble que otro y no acierto a ver el motivo. Total, que al final cogí electrodomésticos de marcas conocidas pero baratos.

Lavavajillas

Los sirios son muy majetes y no se suelen quejar salvo que algo realmente no funcione. Yo lo agradezco, pero es cierto que a veces se pasan. En este caso fue el lavavajillas, que no funcionaba. Me pasé a verlo y, efectivamente, no pudimos arrancarlo. Cuando les pregunté cuánto tiempo llevaba sin funcionar me dijeron que nunca lo habían probado (el hombre vino hará un año y la mujer con los hijos unos cuatro meses). Total, que como el electrodoméstico era bastante viejo y no conocía el estado opté por cambiarlo (pagar a un técnico por intentar repararlo no merecía la pena dada la alta probabilidad de que el aparato no funcionase).

Me decidí por Otto, que te lo instala cuando te lo entregan, así me dejo de problemas. En la página web tienen instrucciones para que te lo instalen: 1. recibir el paquete, 2. pedir que te lo instalen, 3. esperar a que te lo instalen. Les avisé a los sirios de que lo instalarían. La verdad es que es algo extremo que te describan un proceso tan simple… pues no, no lo es, como el lector podrá comprobar más adelante.

El caso es que dí mi teléfono de contacto y les pedí que fueran directamente al piso de los sirios. Llegaron, lo entregaron y se fueron.

Y entonces me llama el sirio: “Houston, tenemos un problema”. Me paso por el piso y me encuentro el flamante lavavajillas impecablemente empaquetado y sin desembalar. Resulta que los técnicos llegaron cuando no estaba el marido, que es el que sabía algo de alemán, y la mujer no se enteraba de la misa a la media. Los técnicos vieron la jugada perfecta, le pidieron que firmara la entrega y tomaron las de Villadiego.

Pues nada, ya tenemos un buen motivo para practicar alemán. Fui bastante convincente al teléfono: “el lavavajillas dentro del embalaje no puede lavar vajillas”. Otto te ofrece devolver gratis el producto si no te convence. Yo lo tenía claro: o vienen de vuelta para instalarlo o para llevárselo, pero alguien viene al piso de nuevo.

Acordamos que mandarán al técnico de nuevo y todo arreglado… ¿Todo arreglado? Pues no. Tras un par de semanas de infructuosa espera les llamo de nuevo y me dicen que ya han hecho el pedido y que hable con la empresa de entregas. Llamo a la empresa de entregas y me dicen que no han recibido nada. Vuelvo a llamar a Otto y me sueltan la misma cantinela, que ya lo han solicitado. Cuando les digo que acabo de hablar con Hermes me dicen, “ah, pues igual se ha perdido el pedido, a veces pasa”… para que luego digan de los alemanes.

Al final vinieron y lo instalaron. Y esta vez me quedé allí. Prefiero estar cuando vienen a hacer cosas al piso, no lleva mucho tiempo y así supervisas los cambios.

 

Esto de montar cocinas es entretenido pero puede dar bastantes quebraderos de cabeza. Al final todos hacemos cagadas, lo importante es no fustigarse por ello y aprender dónde uno anda flojo y debe cambiar o buscar soporte.

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Un comentario en “Las cocinas en pisos de alquiler, una especie en peligro de extinción”

  1. Pues si que es toda una historia 🙂 sobre todo la del Sirio jajaja
    Yo tampoco entiendo que se alquilen los pisos sin cocina, no es normal, que haces con la cocina cuando te vas? si el nuevo inquilino no la quiere, no le gusta ….
    meterse en obras o reparaciones es un rollo.
    Si pagas un alquiler lo mínimo es que tenga lo básico, y digo yo que la cocina es algo básico..

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